Aluxes se llevan a niño maya de la comunidad de Yaxcabá

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Los aluxes o duendes mayas siguen haciendo de las suyas. Una de las historias mejor documentadas acerca de estos entes ocurrió en 2005 en la comunidad de Yaxcabá. municipion de Tetiz, en Yucatán cuando se llevaron a un pequeño identificado como Alex. Reportes de vecinos de la zona indican que el menor se extravió en la selva cercana a su casa cuando estaba junto con su abuelo y su hermano. Cuando el abuelo llamó a los niños para regresar a la casa Alex no contestó.

Fue así como toda la comunidad comenzó una intensa búsqueda en la que participó la policía estatal e incluso soldados con sabuesos entrenados pero no apareció ningún rastro de este niño. La familia dio aviso a las autoridades e interpuso una denuncia ante el Ministerio Público por la desaparición.

“Hicieron un operativo de búsqueda de tres meses, vinieron policías judiciales, soldados, ahí vivían; día y noche estaban caminando y nada. A las tres semanas de la búsqueda del niño un policía dijo que había que traer unos perros entrenados porque donde esté el niño lo van a encontrar. Uno de los perros murió en el lugar”, relató su padre.

Los encargados de la búsqueda peinaron amplias zonas del monte de este municipio y sitios aledaños, se instalaron retenes en carreteras estatales (pensando en un posible secuestro) y con el paso de los días y las semanas, Alex no aparecía. Se estima que poco más de 400 personas participaron en la intensa búsqueda. Alex tenía en ese entonces diez años de edad y era poco probable que pudiera sobrevivir solo y sin comida a los ataques de animales o situaciones propias del monte, y que además no dejara ningún rastro como sangre o ropa.

Brujos aseguran que a Alex se lo llevaron los aluxes, que son los dueños del monte, y que éste reaparecería 13 años después convertido en un poderoso hechicero de magia blanca; han transcurrido ya más de 13 años y hasta la fecha nunca apareció ni se encontró alguna pista nueva, quizás sea sólo cuestión de esperar. Alex jamás apareció y a 20 años del hecho, su padre se consuela con las palabras de un x’men (chamán), quien le pidió no perder la esperanza, ya que a Alex, los aluxes se lo llevaron para convertirlo en un brujo como él.

Los aluxes, seres mitológicos del pueblo maya, son descritos como espíritus pequeños, invisibles en la mayoría de los casos, pero capaces de tomar forma física para comunicarse o espantar a los humanos. Esta figura, semejante a los duendes del folclore europeo, está profundamente arraigada en la cosmovisión de los mayas del sureste de México, Belice y Guatemala. Actualmente, la creencia en ellos persiste entre algunas comunidades, especialmente en contextos rurales, donde se les sigue considerando guardianes de la naturaleza y protectores del maíz, el agua y los caminos.

Mitología viva en el sureste de México, Belice y Guatemala

En lengua maya, el plural de alux es aluxo’ob, aunque en la mayor parte de México se utiliza el término en español: aluxes. En la tradición mitológica de los pueblos mayas, se considera que estos seres miden aproximadamente lo mismo que las rodillas de una persona adulta, y su apariencia es la de personas diminutas vestidas con ropas tradicionales mayas.

Se cree que habitan en cenotes, grutas, selvas, piedras y campos, donde vigilan los espacios naturales. Aunque suelen ser invisibles, pueden manifestarse físicamente para advertir, castigar o comunicarse. También se les asocia con travesuras y robos de objetos brillantes, dulces, tabaco o incluso ganado, comportamientos similares a los de criaturas míticas en otras culturas, como los leprechauns celtas o los chaneques del Golfo de México.

El papel de los aluxes como guardianes del Xibalbá

Los aluxes tienen una función espiritual más allá de las travesuras. Son considerados guardianes del Xibalbá, el inframundo en la cosmología maya. Antes de ingresar a un bosque, gruta o santuario, se cree necesario pedir permiso a estos seres para evitar accidentes, enfermedades o fenómenos naturales como tormentas, rayos u otros desastres. Esta práctica forma parte de una relación espiritual con la tierra, donde los aluxes actúan como intermediarios entre los humanos y el mundo natural.

Presencia contemporánea: creencias en comunidades mayas

En las comunidades mayas actuales, principalmente en el sureste mexicano, algunos campesinos siguen convocando a los aluxes a través de pequeños altares construidos en sus terrenos agrícolas, conocidos como kahtal alux o “casas del alux”. Se cree que, durante siete años, el alux cuidará el cultivo de maíz, llamará la lluvia y protegerá la milpa durante la noche. Lo hace silbando para ahuyentar a los animales y alertar sobre posibles robos.

Al finalizar este periodo, se debe cerrar herméticamente la casa del alux para que este permanezca encerrado. De no hacerlo, el alux podría perder el control y comportarse de manera agresiva, afectando a quienes lo rodean. Aunque muchos ya desconocen el origen o el propósito específico de estas estructuras, la práctica de construirlas sigue vigente como parte de la vida agrícola.

Viejos relatos de encuentros en los caminos

En el imaginario tradicional, los aluxes también aparecen en caminos o senderos donde detienen a los viajeros para solicitar una ofrenda. Quienes se niegan podrían enfrentarse a consecuencias como enfermedades, pérdida de objetos o infortunios. Por el contrario, quienes acceden a sus peticiones podrían ser beneficiados con protección frente a ladrones o incluso con buena suerte.

Estos relatos destacan la ambivalencia de los aluxes: pueden ser protectores si se les respeta, pero también causar daños si se les ignora o provoca. Una advertencia común en la tradición oral es no llamarlos en voz alta, ya que se podría convocar a un alux enojado de forma involuntaria.

Hay historias recientes Aluxes como símbolo de la relación espiritual con la naturaleza

En las comunidades donde aún se cree en ellos, los aluxes representan mucho más que una figura mitológica: son símbolos de la conexión espiritual con la tierra, los cultivos y el equilibrio natural. Esta creencia, aunque con variaciones según la región, refleja una cosmovisión donde el respeto a los espíritus de la naturaleza es fundamental para la armonía social y ecológica.

Los relatos, prácticas y representaciones actuales sobre los aluxes permiten comprender cómo las tradiciones orales y rituales se mantienen vivas y adaptadas, incluso en un contexto contemporáneo. Así, los aluxes continúan siendo parte de la memoria colectiva, transmitida entre generaciones, con una presencia vigente tanto en el campo como en el imaginario cultural de los pueblos mayas.

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