En los bosques de la Sierra de Puebla, habitantes locales aseguran la existencia del Cuatlacas, un ser gigante cubierto de pelo oscuro que, según testimonios, ataca a quienes talan árboles. El relato más reciente, recopilado por Héctor López, narra cómo un grupo de leñadores fue sorprendido por esta criatura tras intentar cortar madera de forma ilegal, en lo que se describe como un ataque violento ocurrido durante la noche en una zona aislada de la sierra.
Entre los espesos bosques de la Sierra de Puebla, una leyenda local ha cobrado nueva fuerza. Habitantes de la región aseguran que un ser de enormes proporciones, conocido como el Cuatlacas, habita en las profundidades del monte y actúa como guardián natural de los árboles y los animales del lugar.
De acuerdo con los testimonios recopilados por Héctor López, el Cuatlacas es descrito como una criatura de más de tres metros de altura, de aspecto salvaje y cuerpo cubierto completamente de pelo oscuro y enmarañado. Su comportamiento sería especialmente agresivo hacia quienes ingresan al bosque con la intención de talar o cazar.

Uno de los relatos más conocidos describe el encuentro de un grupo de leñadores furtivos que, durante una noche, ingresaron al bosque en un camión para cortar árboles. Mientras encendían sus sierras de motor, comenzaron a escuchar rugidos tan fuertes que no pudieron identificar si provenían de un animal conocido.
Pese al miedo, los hombres continuaron con su trabajo. Más tarde, cuando encendieron una fogata para descansar, los rugidos se intensificaron hasta que la figura del Cuatlacas emergió derribando árboles a su paso.
Según el relato, el ser tomó un tronco y destruyó el camión de los leñadores. Los hombres intentaron defenderse disparando sus armas, pero las balas no le causaron daño. Aterrados, huyeron del lugar y más tarde fueron encontrados por guardabosques, a quienes narraron lo ocurrido. Los agentes no hallaron rastro del ser, pero sí el camión completamente destruido.
Héctor López concluye que podría tratarse de un guardián natural del bosque, ya que las historias coinciden en que la criatura solo ataca a quienes dañan el entorno.

Los relatos sobre humanoides peludos en México no son nuevos. Algunos usuarios en redes sociales han compartido experiencias similares. Una mujer relató que su madre, originaria de Puebla, aseguró haber visto en su infancia una criatura humanoide cubierta de pelo que intentó acercarse a ella dentro de su habitación. Otro testimonio, proveniente de Tamaulipas, describe a un “hombre peludo” que derribaba árboles mientras un grupo de jóvenes robaba naranjas en la década de 1980.
Este tipo de descripciones recuerdan a los antiguos relatos sobre los Quinametzin, mencionados por el cronista novohispano Fernando de Alva Ixtlilxóchitl en sus Obras Históricas. Según el texto, los Quinametzin eran una raza de gigantes peludos que habitaron el territorio mexicano mucho antes de la llegada de los colonizadores europeos. Se les consideraba guerreros violentos que, tras enfrentarse a los humanos, habrían desaparecido o sido exiliados al desierto.

Aunque no existen pruebas científicas de su existencia, las historias sobre el Cuatlacas y los Quinametzin se mantienen vivas en la tradición oral de diversas regiones del país. Para los pobladores de la Sierra de Puebla, el gigante peludo no es una leyenda ni una superstición, sino una advertencia sobre los peligros de alterar la naturaleza.



