Euforia política

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Parece que en estos tiempos polarizados hasta un par de jeans puede convertirse en un manifiesto político. El último episodio de esta guerra cultural nos llega gracias a Sydney Sweeney, la actriz de Euforia que sin proponérselo se ha convertido en el último campo de batalla entre conservadores y progresistas. Todo por aparecer en un anuncio de American Eagle vistiendo pantalones vaqueros, con cierta jiribilla política.

La historia comienza como cualquier otra campaña de moda: una joven atractiva posando con ropa casual. Pero aquí es donde se tuerce la cosa. Sydney apareció luciendo un chaleco con la bandera estadounidense (sí, esa que ondea en todos los mítines de Trump y sus fans de MAGA) junto al eslogan “Real people. Real jeans”. Lo que en cualquier otro país sería simplemente un anuncio de ropa, en la tierra de las balaceras en Walmart, se convirtió en un símbolo político.

Los conservadores, siempre ávidos de nuevos iconos pop que encajen en su narrativa, abrazaron inmediatamente a Sydney como su nueva musa. Ben Shapiro declaró que la actriz representaba “todo lo contrario a la cultura woke”, básicamente porque no aparecía en el anuncio hablando de pronombres neutros o justicia social. Fox News, con todo su profesionalismo, le dedicó un segmento completo, porque aparentemente en estos tiempos cubrir anuncios de ropa es periodismo de alto nivel.

Mientras tanto, el ala progresista del internet se rascaba la cabeza preguntándose cómo demonios, una actriz que ha apoyado públicamente el movimiento #MeToo y los derechos reproductivos, terminó convertida en el estandarte anti-woke. Las redes sociales ardían con memes. “Espera, ¿ahora Cassie de Euforia es un ícono conservador? ¿En qué temporada alternativa estamos?”

American Eagle, la marca detrás de todo este circo, optó por la estrategia corporativa favorita de todos: hacer como que no pasa nada mientras cuentan los dólares. Borraron algunos comentarios incómodos (porque nada dice “libertad de expresión” como censurar comentarios), pero mantuvieron la campaña, probablemente encantados con toda la atención gratuita. Al final, como bien sabemos, en el capitalismo no hay mala publicidad, solo publicidad.

La pobre Sydney, que seguramente solo quería cobrar su cheque y seguir con su vida, se limitó a publicar una frase simplona: “Solo quería usar jeans, gente” en Instagram. Frase que fue interpretada como:

  1. Un grito de guerra contra lo woke (según la derecha)
  2. Un SOS discreto para que la dejen fuera de esto

La moraleja de esta historia es que, en Estados Unidos, hasta la elección más inocente de ropa puede convertirse en una declaración política. Y que las marcas seguirán jugando con este fuego mientras les genere beneficios. ¿El próximo paso? Probablemente, veremos a Taylor Swift posando con unos shorts del águila calva y a medio país, declarándola la nueva líder suprema, gritándole: “Heil Taylor”.

Mientras tanto, nosotros seguiremos aquí, preguntándonos cómo demonios llegamos al punto en que un anuncio de jeans necesita tantas palabras en un artículo. Pero al menos nos da material para buenos memes y chismesito.

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